Afrofuturo(s)

Título: Afrofuturo(s)
Autor: Varios autores
2709 books (2017)

Hoy vamos a viajar al espacio y al futuro. Vamos a ser una raza extinguida o una que ha avanzado mucho, pero que sigue siendo igual de cerrada en numerosos aspectos como lo era en tiempos pasados. Y es que hay cosas que no cambian y humanos que tampoco.

Transitaremos por el universo de la ciencia ficción y lo haremos de la mano de Afrofuturo(s), un libro de relatos con el que disfrutar, pensar, imaginar y reflexionar.

Afrofuturo(s) está compuesto por cinco relatos que abordan algunos temas clásicos de la ciencia ficción, como el viaje en el tiempo y el control mental, y otros más actuales, como el medioambiente, el transhumanismo y el mundo digital. Distopías para reexaminar el pasado y cuestionar el presente, desde una perspectiva afrodescendiente, que nos pasean por mundos imaginarios o reales. Sigue leyendo

El ángel negro (Segunda parte)

Con cautela, cuatro cartas fueron giradas desvelando el misterio que ocultaban. Una a una, fueron colocadas sobre un pequeño atril correspondiente al jugador y dictaron su sentencia.

Buena o mala. Justa o injusta. Allí estaba.

Carta roja: 35-40 años

Carta amarilla: pelirroja

Carta blanca: joya

Carta negra: india

La jugada no era la mejor; no era satisfactoria. El resultado no apuntaba optimismo. Difícil de localizar.

Al ángel negro le hubiera gustado gritar, lanzar los dados contra la pared o levantar el tablero de un manotazo, pero se contuvo. Guardó su malestar, su nerviosismo y su rabia, y lo escondió en lo más profundo de su ser. No podía mostrar debilidad frente al resto de jugadores. Además, se le había ocurrido una idea. Sigue leyendo

El ángel negro (Primera parte)

Los cuatro dados, dos azules, uno blanco y otro negro, con sus aristas redondeadas y tras un soplido irracional de pedida de suerte, como si el lugar fuera un casino, rebotaron con calma sobre el tablero. Giraron varias veces sobre sí mismos ante la expectación de los presentes, solo cinco personas pues no era un juego apto para débiles de corazón o de mente. No se permitía la duda o la vacilación. Tampoco el abandono.dados

Los dados rodaron hasta acabar, por fin, mostrando el destino a su lanzador. Los azules marcaron seis y dos. El blanco indicó uno y el negro, cuatro. Esos eran los números a avanzar por las tres diferentes y dispares líneas de casillas del tablero. Tres curvadas y tortuosas sierpes que se enredaban y enmarañaban entre ellas como serpientes en plena cópula.

La primera línea, añil, imprimía el tiempo. Cercano o lejano. Mucho o poco. Lapso temporal siempre con un principio y un final inexcusable y limitado. Se comenzaba ese día en el que los dados giraban, rebotaban y dictaban sentencia. Luego, el destino marcado por ellos revelaba cuándo se terminaba. Sigue leyendo

La compradora de almas

—Buenas tardes. Me llamo Cristina Rojo y soy asesora de “Comparte tu Alma” —lo dijo de carrerilla. Llevaba muchos años repitiéndolo—. Llamaba por si pudiera estar interesada en la posible venta de su alma.

—Yo… —dudó su interlocutora—. El alma es algo muy serio y yo no quiero venderla.

—Lo comprendo. Sé que es difícil desprenderse del alma, pero quizá tiene algún sueño que cumplir.

Siempre había un sueño. Siempre.

—No necesito nada y no voy a vender mi alma —y de la misma, colgó.

Cristina suspiró y la tachó de la lista. Llevaba cinco rechazos esa tarde. Las almas ya no se vendían como antes. Los buenos tiempos se habían desvanecido. Tenía que completar un mínimo mensual o, de lo contrario, adiós al trabajo. Le faltaba una para cumplir el objetivo. Sólo una.

Dejo la lista y el teléfono, y salió de la oficina a fumar un cigarro.

Frente a la puerta principal, observó a sus compañeros a través del cristal. Todos parecían felices y contentos. Bromeaban y hacían firmar ventas de almas a personas que, de seguro, no lo necesitaban. ¿Vender el alma por un coche o unas vacaciones? ¿Era necesario cumplir esos deseos? ¿Cuánto, de verdad, vale el alma? Sigue leyendo

El contrato

Hoy, cercano el día de Halloween y de Difuntos, quiero compartir con vosotros un relato especial. Espero que os guste y que, tras leerlo, vuestra alma siga con vosotros.

Allá vamos.

contratoAhora que tengo próximo tu aliento, no sé si debo acercarme más. Quizá corresponda, pero mi condición me lo impide. No está bien que nos relacionemos.

¿Por qué? Tú lo sabes bien. No deberíamos ni hablar.

No juegues conmigo. No llores. No derrames ni una sola lágrima más, pues no conseguirás convencerme. Sólo enloquecerme.

Haces que mi conciencia, de la que carezco, aparente real cuando no lo es. ¿Acaso no ves que por mucho que supliques no está en mi naturaleza sentir compasión? Yo no sé qué es la compasión. Tampoco la misericordia. No me implores porque no te servirá de nada. Sigue leyendo

Ojos de sal

Mansas transcurren las horas, lentas y calmadas. Con las palmas de sus manos rozando el cielo recuerda la magia de un primer ensueño, la locura de un placer que había llenado su vida de plenitud.

Ahora, sola, paseando por un largo camino, arrastrando los pies hacia la soledad de la playa, quiere olvidar.

Marcha con la mirada ausente, perdida en la memoria, con lágrimas fijas, saladas como las olas que bañan sus pies. Va corriendo sin alma, vacilando en si acercarse al mar y así, huir del mundo.

¿Qué hacer? ¿Cómo olvidar el tiempo en el que cada noche él la visitaba?

Ojos_sal1 Sigue leyendo

La voz de la ventana

Hoy voy a hacer una entrada diferente. Hoy os voy a contar una historia de esas que, durante años, se guardan en el cajón. Escondidas, en ocasiones olvidadas, aunque queridas por ser el principio de un sueño.

lluvia3

Tras la ventana no cesa de llover. El viento frío es tan fuerte que rasga los labios e irrita los ojos. Tras la ventana se esconde una voz cascada por el tabaco y los años que recita al espejo poemas de juventud. Es Lola, una mujer enjaulada en sus recuerdos. Con cada verso que resuena en la habitación, su corazón se hace un poco más viejo.

Mientras se habla a sí misma a través del espejo, de vez en cuando, mira de reojo la ventana y observa el lento caminar de las horas. Contempla el transcurso manso de los días y ve el tranquilo pasar de los años.

Cada día, en esa habitación, se da cuenta de cómo todo a su alrededor comienza y finaliza del mismo modo. Incluida su vida. Sigue leyendo