Vectores

Hoy en Enlazados vamos a incluir tres estupendos enlaces relacionados con la imagen y el diseño porque a la hora de publicar un libro, la portada es muy importante. Sé que muchos os hacéis vosotros mismos vuestras propias portadas por lo que considero que estos vínculos pueden seros de gran ayuda a la hora de encontrar fondos adecuados y otros elementos que la hagan más atractiva. Y también distinta.

A diferencia de otras veces, no voy a explicaros de qué va cada enlace ya que son todos prácticamente iguales. Se trata de páginas en las que podéis descargaros, de forma gratuita y legal, diferentes vectores (también fotografías en algunos casos) para después usarlos como mejor os venga. Buscáis lo que queréis (todos ellos incluyen un buscador), lo pincháis y lo descargáis.

Espero que os gusten y os sean muy útiles.

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Y si…

Así. Tal cual. Con esa pequeña introducción pueden nacer grandes ideas.

Muchas veces, cuando me preguntan de dónde surgen las mías, suelo responder que de un “y si…” porque no hay mayor fuente de inspiración que la curiosidad. Por ejemplo, vas por la calle, ves una mujer que pasea sola. Parece triste. La miras, la observas y, como una chispa, a tu mente acude una idea. Pequeña en principio. Solo una idea, pero que no deja de rebotar en tu cabeza. Pasan los días e incluso las semanas y, al final, esa pequeña luminosidad es el germen de una gran historia que contar.
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Un tronco…

Hoy en ¿Qué ves? ¿Qué imaginas? vamos a imaginar como nunca. Ya veréis. Allá vamos.

Mirad con atención la siguiente imagen. ¿Qué veis?

Madera, ¿verdad?

Un tronco. Sí, un simple tronco. Especial por su forma, cortes y aberturas, pero un tronco al fin y al cabo. Entonces, ¿hoy no hay juego? Sí que lo hay. No penséis que por no ponernos a adivinar qué es lo que esconde la imagen, el juego ya no tiene diversión o ha terminado porque esta vez lo que quiero que hagamos es imaginar lo que podría llegar a ser. ¿Preparados? Sigue leyendo

Una historia de las que marcan

Desde hace más de un año estoy trabajando en una novela de esas que comienza siendo pequeñas y acaban convirtiéndose en algo muy, muy grande.

La fotografía que os enseño en la que aparecen imágenes, mapas, lugares y dibujos a lado de explicaciones, fechas y datos se ha convertido en parte fundamental de este trabajo que si bien me está resultando duro –quizá sea la novela más difícil que he escrito hasta la fecha-, es también uno de los más gratificantes.

Los que ahí aparecen han sido mis compañeros de viaje durante todo este tiempo, desde que la empecé, y en ellos he posado tantas veces la mirada que cuando tenga que quitarlos de la pared, los echaré de menos.

Todavía queda tiempo para que eso suceda, queda mucho trabajo por hacer, pero me siento satisfecha porque en esa pared hay una historia de las que marcan, os lo aseguro.

 

Ejercicio Práctico: La sombra

Hoy, tras el periodo vacacional navideño, vuelvo a abrir las puertas de El jardín del sur y lo hago, además, con un relato muy especial. Se trata de uno que he encontrado estas navidades en casa de mis padres. Rebuscando y ordenando me he topado con un ejercicio práctico que hacíamos a veces en el instituto y que consistía en escribir un relato corto que incluyera una serie de palabras que el profesor te daba. En este caso las palabras eran: Pilar, pasear, agua, ruido, asustada, sonreír, flotar, de nuevo y armario.

A continuación os dejo el texto que resultó. He corregido algunos errores ortográficos y gramaticales, y sustituido algunas palabras repetidas, pero el resto y su esencia sigue igual. Espero que lo disfrutéis.

La sombra

De todas formas, pensó, qué puede haber dentro de un sencillo armario, y avanzó hacia él.

Mientras se dirigía  a abrirlo, volvió a escuchar el mismo ruido pero, esta vez, sonó mucho más fuerte. Pilar retrocedió asustada.

Desde muy pequeña había sido tímida e introvertida, y sobre todo muy cobarde y miedosa. Nunca se había atrevido a ir a oscuras por la casa, a mirar por encima del hombro por si alguien o algo la seguía, o a echar un rápido vistazo, por la noche, debajo de la cama. ¿Y si miraba y había algo?

Pilar dudó, pero a pesar de tener miedo, avanzó de nuevo hacia el armario. Lo hizo con paso tembloroso y siguió andando hasta llegar justo enfrente del mueble. Estiró el brazo y, con cierto temor, abrió sus enormes puertas.

Miró en su interior y no vio más que viejas mantas arrinconadas en una esquina del mueble. Nada más. No había allí nada que temer.

Satisfecha por haberse atrevido a hacerlo, Pilar sonrió. Ya no era una cobarde. Pero cuando se disponía a cerrar las puertas, una extraña sombra cobró vida dentro del armario. Sigue leyendo

El faro de…

Hace tiempo que no nos divertimos jugando a ¿Qué ves? ¿Qué imaginas? y hoy me apetece perderme por esta estupenda sección con una nueva fotografía y miles de historias que imaginar en ella. ¿Y a vosotros? ¿Os apetece?

Vamos allá.

Mirad con detenimiento la siguiente imagen. Prestad atención a los detalles y guardad todo lo que veáis en vuestra mente.

¿Qué veis?

Contempladla sin prisa.

Mirad el maravilloso mar golpeando o, mejor, acariciando las rocas. Sus distintas tonalidades de azul, su espuma y sus secretos porque estoy segura de que guarda muchos.

Observad el faro, altivo, galante, haciendo frente al viento y al sol que cae ese día a plomo. Rocas, mar, sol y viento. También hierba verde, luminosa, que resiste al embate del salitre con gallardía caballeresca.

Es un lugar embriagador, precioso e hipnótico en el que parece que el tiempo se detiene o simplemente, desaparece.

Ahora, como en otras ocasiones, tras ver la imagen, cerrad los ojos y dejad que la imaginación haga el resto.

¿Qué imagináis? Sigue leyendo

Estructuras: La zanahoria de Big little lies.

Cuando veo una serie o una película, al igual que cuando leo un libro, no solo me fijo en la historia que se me cuenta. También lo hago en cómo se me cuenta. Imagino que vosotros hacéis lo mismo. No voy a ser yo una especie de bicho raro, ¿verdad?

La estructura, que para mí es algo así como el esqueleto que sustenta la trama, puede ser de muy diversas formas. Desde el “érase una vez” hasta el “me he perdido y no entiendo nada”, hay una gran abanico de posibilidades que resultaría casi imposible de describir, pero este verano he encontrado en algunas series recientes un maravilloso esqueleto que hace que la historia, normalmente muy buena también, no solo se sostenga sino que haga que queramos caminar a su lado sin perdernos detalle.

Antes de continuar, debo aclarar que no hay que engañarse y dejarlo todo en manos de la estructura, aunque hoy estemos hablando de su importancia vital, porque si la historia es mala, por muy bueno que sea lo que la rodea o sustenta, no hay nada que hacer. El lector o el espectador aguantará un poco más que con una estructura normal, pero al final desistirá y abandonará. Sigue leyendo

Una carta de amor para Clara

Hoy, paseando por los alrededores de la Playa de Poniente, en Gijón, me he encontrado una carta de amor. Sí. Tal cual. Una carta de amor para Clara. Estaba sujeta entre los listones de madera de un banco, mirando al mar y al sol.

Cuando la he visto, he dudado si cogerla o no. Yo no soy Clara. No era una carta para mí, pero la curiosidad me ha podido, así que la he alcanzado y la he abierto.

Al leerla, he sentido emoción y una sonrisa enorme se ha dibujado en mi cara. Por un instante me he visto envuelta de esperanza y he pensado que, quizá, el ser humano no sea tan malo.

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El ángel negro (Segunda parte)

Con cautela, cuatro cartas fueron giradas desvelando el misterio que ocultaban. Una a una, fueron colocadas sobre un pequeño atril correspondiente al jugador y dictaron su sentencia.

Buena o mala. Justa o injusta. Allí estaba.

Carta roja: 35-40 años

Carta amarilla: pelirroja

Carta blanca: joya

Carta negra: india

La jugada no era la mejor; no era satisfactoria. El resultado no apuntaba optimismo. Difícil de localizar.

Al ángel negro le hubiera gustado gritar, lanzar los dados contra la pared o levantar el tablero de un manotazo, pero se contuvo. Guardó su malestar, su nerviosismo y su rabia, y lo escondió en lo más profundo de su ser. No podía mostrar debilidad frente al resto de jugadores. Además, se le había ocurrido una idea. Sigue leyendo