Entre líneas: Javier Sierra

La semana pasada en ‘Entre Líneas’, en ‘𝐄𝐋 𝐂𝐎𝐌𝐄𝐑𝐂𝐈𝐎’, charlé con Javier Sierra sobre críticas, música, libros imposibles, manías de escritor y también sobre un asunto muy curioso que os sorprenderá. ¿Ha cambiado Javier Sierra el final de alguna de sus novelas justo antes de enviarla? Ya podéis leer la entrevista de forma completa y saber qué respondió en el periódico (pinchad aquí o en la imagen).

Entre líneas: Olga Merino

Hoy en la sección ‘Entre Líneas’, en el periódico ‘𝐄𝐋 𝐂𝐎𝐌𝐄𝐑𝐂𝐈𝐎’, charlo con la escritora y periodista Olga Merino. ¿A qué personaje de la literatura mataría? ¿Con qué villano, real o de ficción, montaría una empresa? ¿Por qué vendería su alma? Seguro que tenéis curiosidad, pues encontraréis las repuestas a estas y a otras interesantes y curiosas preguntas en el periódico (pinchad aquí o en la imagen).

El club de las palabras perdidas: faltriquera y miriñaque

Retomamos hoy el Club de las palabras perdidas y nos adentraremos, si os apetece, en la zona más profunda y oscura del diccionario para rescatar de su olvido un par de vocablos arrinconados por la memoria y la falta de uso que, en esta ocasión, están relacionados con el vestir.

Nuestro idioma tiene miles de palabras preciosas que por una cosa u otra —desconocimiento, vergüenza, olvido— no utilizamos y es una lástima. Aquí las recuperaremos y de esta forma, también, enriqueceremos nuestro vocabulario. Nunca hay que dejar de aprender. ¿Os apetece? Pues allá vamos. Las palabras de hoy son: faltriquera y miriñaque Sigue leyendo “El club de las palabras perdidas: faltriquera y miriñaque”

“Infamia” (Ledicia Costas)

Título: Infamia
Autora: Ledicia Costas
Lumen (2019)

Leer Infamia  de Ledicia Costas ha sido un auténtico placer. Qué gusto. Qué gozada. Es de esos libros que, sin darte apenas cuenta, se acaba y te quedas con esa agradable sensación que producen las cosas bien hechas, a pesar de que los temas tratados en él puedan resultar duros, como la pederastia, la violación, la corrupción, el abuso de poder y, sobre todo, la injusticia. Es un thriller psicológico de amor, odio y locura; y de cómo la verdad puede llegar a ser como un cáncer que mata, poco a poco, sin prisa, todo lo que toca. De un lado y del otro de la balanza, culpables e inocentes, ambos consumidos por esa verdad que unos piden y otros callan, pero que todos saben. Una novela, sin duda, estupenda que se saborea, se siente, se toca… que permanece.

En Infamia acompañamos a Emma Cruz, abogada y profesora de derecho penal, en su traslado al pequeño pueblo gallego de Merlo para impartir clases en la universidad, sin saber que ese lugar está marcado por la desgracia. Su llegada coincide con el veinticinco aniversario de la desaparición de las hermanas Giraud, a quien parece que se las haya tragado la tierra. Así, Emma descubrirá que los habitantes de Merlo guardan secretos inconfesables. ¿Qué fue de las hermanas Giraud? ¿Están muertas? Y si es así, ¿quién fue el responsable y por qué nunca encontraron sus cuerpos? Sigue leyendo ““Infamia” (Ledicia Costas)”

‘Campos de sueño’

Anoche soñé que soñaba y, al despertar, sentí que no había despertado del todo. Quise alejar esa terrible sensación de mi lado y volver a dormir, pero cada vez que cerraba los ojos, me preguntaba de qué sueño había despertado. ¿Del real o del soñado? ¿Era yo, acaso, el que soñaba o era, en realidad, el personaje del sueño de otro? En algún momento de la noche volví a quedarme dormido y, entonces, soñé que soñaba.

Copyright © 2019 Verónica García-Peña

Sigue leyendo “‘Campos de sueño’”

Figuras literarias I

Las figuras literarias, también conocidas como figuras retóricas, son formas de utilizar las palabras de un modo no convencional, especialmente expresivas y que, por ello, se usan con frecuencia en obras literarias. Dotan de más belleza, expresividad y originalidad a los textos. Uno plano se convierte en algo más sugestivo, emocional y atractivo.

Hay muchos tipos de figuras y en esta primera entrada dedicada a ellas os hablaré de tres muy utilizadas: la metáfora, el hipérbaton y la onomatopeya. Sigue leyendo “Figuras literarias I”

Retrato de un autorretrato

Este blog, ya lo sabéis, es un jardín repleto de hermosos rincones, algunos aún por explorar, donde no solo tiene cabida la literatura. De ahí que, a veces, comparta con vosotros otro tipo de cosas que me llaman la atención, son   originales, hermosas o, simplemente, creo que merecen un parterre en el jardín. Ideas, imaginación y creatividad que no tienen límite.

Así, hoy os enseño, no me he podido resistir, esta hermosa fotografía de un retrato nacido de la amistad virtual y el confinamiento. Retrato de un autorretrato. Mirad qué maravilla. Es obra de José Uriszar Leiva.

Es un dibujo basado en una fotografía que subí a las redes sociales en la que, a través de un autorretrato al más puro estilo de un cartel de cine negro, reflexionaba sobre el uso del pintalabios rojos en tiempos difíciles. Y es que,  en épocas complicadas, aumentan las ventas de este producto. Ocurrió en la Gran Depresión, en la Segunda Guerra Mundial, tras el 11S y el 11M y en la anterior crisis. A mí me regalaron uno, de los buenos además, y aunque nunca me pinto los labios, ese día lo cogí y me dije: ¿por qué no? Y ahí me tenéis, al más puro estilo cartel de una película de cine negro.

Crear poesía dadaísta

Desde ‘ConfinArte’ me pidieron una colaboración, me animé, e hice un un vídeo muy divertido en el que os enseño a hacer poesía dadaísta para llenar estos días que aún quedan de confinamiento. Una poesía muy original y especial creada a través de las instrucciones de Tristan Tzara.

¿Os animáis? Adelante. Seguid las instrucciones y divertíos.

Cread, imaginad, soñad.

Los besos que no se dan

Beso, ósculo, pico, besuqueo, baboseo, toque, roce, contacto, caricia, mimo…

Hay muchas formas de llamar a un beso y cuantiosos tipos de ellos. Tantos como sentimientos puedan esconderse en un gesto tan pequeño y a la vez tan poderoso. Un acto henchido de tanta sinceridad que en ocasiones abruma. Besos de amor y cariño. También de compromiso y obligación. Besos de pasión y deseo, de los que se comen la boca, el sentimiento y el desánimo. Ardientes y sabrosos. O roces castos y cándidos, inocentes. Besos robados y escondidos que se dan bien con la ingenuidad de los primeros amores o con la astucia de los que tienen que permanecer en secreto, furtivos. Besos primerizos, de novato, y besos expertos no aptos para recatados. Besos de afecto entregado, de amor infinito, de ese que, dicen, mueve el mundo y eleva al hombre. Besos, en definitiva, sean como sean, que nos hacen libres porque no hay mayor libertad que dar un beso.

Cada una de esas caricias dice mucho de quien la da y de quien la recibe. Apunta un «te quiero», «hasta siempre», «hasta luego», «ten cuidado», «no tardes», «te echo de menos»… Y mil y un sentimientos más. También pueden no mostrar nada, aunque ese nada ya expresa mucho.

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