La España que no habla español

Este caluroso verano, que por fin ha pasado, estuve de vacaciones en un lugar de costa muy turístico, pero mucho. No sabía yo que lo era tanto. Se trata de Palma de Mallorca, una ciudad abarrotada de turistas extranjeros, sobre todo alemanes, que parecían, en muchos casos, manadas en busca de la mejor tienda, la mejor sombrilla, la mejor terraza, etc. Y no estoy exagerando en absoluto. Lo juro. Había tantos turistas, pero tantos, que a veces uno tenía la sensación de estar en otro país distinto al propio.

El caso es que deambulando por las saturadas calles de la capital, esquivando visitantes, excursionistas, viajeros, exploradores y demás veraneantes, me di cuenta de que en muchos establecimientos se necesitaba personal. Vale. Nada raro a priori. Muchos turistas significan más trabajo. Pero ojo. No es oro todo lo que reluce porque esos anuncios esconden una realidad que todos, de un modo u otro, estamos dejando pasar y que perjudica, y mucho, a nuestro idioma. Me explico. Los carteles pedían empleados con conocimientos de español, inglés y también, ahí radica lo curioso del asunto, alemán.alemán Sigue leyendo

Publicidad e idiomas

De un tiempo a esta parte, son muchos los anuncios de todo tipo que optan, cada vez más, por vender sus productos en idiomas extranjeros. Y no seré yo la que diga que aprenderlos esté mal, por supuesto que no, pero empieza a ser una costumbre que a mí, personalmente, me da un poco de no sé qué. Nuestro lenguaje, el castellano, es muy amplio y bonito. ¿Por qué no utilizarlo? ¿Por qué sustituirlo por otro ajeno?

Perfumes, coches, ropa, cosmética… Cada vez hay más empresas o multinacionales que prefieren hablarnos en inglés o francés, con voz sugerente, sobre todo en la parte final del anuncio. Escuchamos sin inmutarnos, ya nos hemos acostumbrado, pour homme, for woman, just do it, the power of dreams, simply clever, etc. Y además, lo curioso es que lo oímos y sabemos de qué nos hablan. Han conseguido su objetivo. Conocemos si es ésta o aquella marca; si es colonia o maquillaje; si es ropa o joyas. Y lo sabemos y lo compramos. Pero yo me cuestiono si las ventas de esos productos están realmente asociadas al idioma. No me lo termino de creer.

¿De verdad compramos más o menos si nos lo dicen en francés o en inglés en lugar de usar el castellano? ¿Nos parece más atractivo un producto por el idioma? Sigue leyendo

El lenguaje de los nuevos expertos

Por todos es sabido que hay determinados tipos de lenguaje que son complejos y difíciles de entender e interpretar. Tal es el caso del lenguaje científico, el jurídico y muchas veces, el administrativo. Hay más, pero estos son a los que normalmente nos tenemos que enfrentar de forma más común.

RAE_ExpertoSe ha dado por hecho que estos lenguajes son complicados por la materia de la que tratan y todos hemos aceptado esa dificultad y, casi, hemos encumbrado esa forma de expresarse como algo que es así porque sí. No nos lo plantemos ni lo ponemos en duda. Entendemos que un juez, en sus autos, para explicar el motivo de una decisión, se exprese con millones de subordinadas, locuciones antiguas, utilice el latín y explicativas constantes.

Estos lenguajes han existido toda la vida. Hemos aceptado que un experto en leyes hablara un lenguaje complicado que no entendemos de forma sencilla a la primera. Lo hemos asumido como algo normal.  Pero ¿qué sucede si esta práctica se extrapola a otras profesiones? ¿Qué ocurre entonces con el lenguaje de algunos nuevos expertos? Pues lo que sucede es que empezamos a sentir que se nos toma el pelo. Sigue leyendo

Dolor de ojos

Hace ya tiempo que sabemos que, por desgracia, cada vez se lee menos de una forma tradicional, pero también es cierto que cada vez se lee más de otras maneras. Hoy en día, centramos gran parte de nuestra atención de lectura en las redes sociales, blogs, páginas web, etc. Ciertamente, es otra forma de leer que debería de acercar la ortografía y la gramática de nuestro maravilloso lenguaje a los ávidos de conocimiento, pero no es así.ojo

Es cierto que, muchas veces, este tipo de lenguaje virtual es rápido e inmediato y por ello más proclive a los errores. No obstante eso no debería de estar reñido con la calidad. Todos sabemos que cuando leemos, siempre ha sido así y lo seguirá siendo, nuestra capacidad verbal aumenta. Nuestro conocimiento de nuevas palabras y nuevas expresiones se enriquece. Comprendemos mejor, leemos mejor y, por supuesto, escribimos mejor. Esto también nos ayuda a expresarnos apropiadamente de acuerdo a las circunstancias y a tener mayor agilidad mental a la hora de procesar conversaciones o de entablarlas. Desgraciadamente, de un tiempo esta parte, estos parámetros de los que hablo, sí se están cumpliendo en las redes sociales, pero en contra de nuestro lenguaje. Sigue leyendo