Ahora, muy al contrario de lo que se tiende a creer, hay que seguir trabajando muy duro. Hay que continuar creando buenas historias sin olvidar, por supuesto, las anteriores. Y todas ellas requieren de tu tiempo y esfuerzo para que el público las conozca. Hoy, de la mano de una gran editorial, me siento acompañada y, sobre todo, aconsejada, pero tengo que seguir, como os digo, paso a paso y sin descanso, trabajando duro sin olvidar, además, de dónde vengo. Esto último puede parecer una bobada, pero os aseguro que es muy importante. No hay que renegar de lo hecho (bueno, malo o regular) porque es, al fin y al cabo, lo que te ha ayudado a ser quien eres hoy y a llegar hasta donde has llegado.

El trabajo será diferente y habrá más ojos que lo examinen. Habrá tareas, por fin, que ya no tendré que hacer, no al menos como hasta ahora, lo que reconozco que me alivia mucho. Me refiero a las de maquetación del libro (digital y papel) y diseño de la portada. Labores que son un auténtico engorro. Los que alguna vez las habéis hecho, me entenderéis. Una verdadera pesadez en la que, además, es muy fácil confundirse o meter la pata.

Sobre la portada, participaré en su elaboración, claro, pero no tendré que ser yo quien la diseñe y eso, creedme, es un desahogo. Diseñar una portada de calidad es complejo. Lleva muchas horas (muchísimas) y aunque a uno le guste trastear con la fotografía y el diseño e incluso se le dé bien, que sea un profesional de esa materia quien lo haga, alivia y libera. Lo mismo ocurre con la maquetación. Es un trabajo muy arduo y desagradecido en el que un pequeño error, a veces, puede fastidiarlo todo.

Publicidad, redes sociales, etc., con editorial o sin ella, seguirá siendo cosa tuya. Eres tú quien debe decirle al público que estás ahí y que tu trabajo le espera. Eso no va a cambiar. Tendrás ayuda, es verdad, pero si tú no te mueves (esto da lo mismo que tengas o que no tengas editorial), desaparecerás del panorama literario porque hoy en día, en el mundo de las letras como en muchos otros, se funciona así. Negarlo es un error y darle la espalda, a mi juicio, también. Hay que ser consciente de dónde no movemos y de dónde pisamos para sacar provecho de esas situaciones y hacerlo, además, lo mejor posible.

También cambiará, eso espero y deseo, la acogida. Antes, al ser solo autopublicada, había lugares a los que no podía asistir como autora (semanas culturales, ferias, etc.) que ahora, eureka, me abrirán las puertas. Eso me dará acceso a un público mayor que podrá, por fin, disfrutar de mi literatura. Eso sí cambiará y es una de las cosas que más ilusión me hace. También podré estar en librerías, lo que de igual forma me acercará a nuevos lectores que no sabían de mí porque, por diferentes circunstancias, no compran a través de Amazon y por lo tanto desconocen mi trabajo.

¿Os acordáis de aquella entrada que hice sobre las ventajas y desventajas de ser una autor independiente? Bien, pues espero que ahora que voy a ser mixta (porque mis obras anteriores seguirán en Amazon como autopublicadas), las desventajas sean las menos. Yo, desde luego, os lo aseguro, lucharé cada día porque así sea. Y también, por supuesto, cuento con todos vosotros a los que también os doy las gracias porque un escritor no es nada sin sus lectores ni sus colegas.

5 Comments on “Tengo editorial, ¿y ahora qué?

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