La otra crónica de “Lo que callan los muertos”

El pasado jueves fue la presentación de Lo que callan los muertos de Ana Lena Rivera, finalista del Premio de Novela Fernando Lara 2017 y ganadora del XXIX Premio Torrente Ballester (podéis leer la reseña de la novela en el blog) en Oviedo, lugar principal dónde transcurre la trama. En la presentación, a la que asistí, se habló sobre el premio, las características generales del libro, su trasfondo social o la importancia de algunos de los personajes femeninos en la historia. De todo ello podréis leer crónicas y reportajes en los distintos medios de comunicación, pero durante el acto también se trataron otros aspectos de la novela y de la escritora que suelen quedar siempre en un segundo plano y que yo, en cambio, creo que son, muchas veces, más interesantes y nos dicen más de quién escribe y cómo lo hace que las crónicas tradicionales. Por eso, he aquí la otra crónica.

Una novela hecha de recuerdos

La historia transcurre en Oviedo, ciudad en la que Ana Lena vivió hasta los 18 años. Por eso decidió ubicar a su investigadora, Gracia San Sebastián, en ella. Y construyó el Oviedo actual a través de sus recuerdos y vivencias con lo que consiguió que la memoria de la autora fuera parte fundamental de la trama. Como curiosidad explicó cómo hubo ocasiones, al escribir y ubicar escenas, en las que esa memoria la traicionó y otras en las que, cosas del paso del tiempo, tuvo que arrinconar algunos lugares que quería utilizar porque se habían quedado solo en recuerdos. «Llamaba a alguna amiga y le decía, oye, quiero ubicar tal cosa en este sitio. Y entonces me decía aquello de ¿pero qué dices? Eso ya no existe». Recuerdos.

Escritora brújula

Hay dos tipos de escritores: los brújula y los mapa. Los escritores mapa son aquellos a los que les gusta tener todo planificado a la perfección o lo máximo posible dentro del galimatías que significa escribir una novela. Se hacen esquemas de lo que va a ocurrir en cada capítulo, escena, etc. Y, por supuesto, saben a dónde quieren llegar. Luego están los escritores brújula que se dejan llevar por la historia sin tener nada planificado en exceso. Son los escritores caos. Ana Lena es de estos últimos. Ella se pone a escribir y sigue a sus personajes que evolucionan a lo largo de la novela a medida que suceden los hechos sin que eso estuviera planeado. Siguen un norte, aunque no sepan con exactitud cuál es o dónde está.

Silencio absoluto

Ana Lena, preguntada sobre manías a la hora de escribir sus novelas, explicó cómo le era imposible escribir si había ruido a su alrededor. Necesita silencio para poder concretarse. «El sonido constante de una gota de agua al caer, por ejemplo, me pone de los nervios. El ploc, ploc, ploc… ¡Por favor! No puedo. Me impide concentrarme y escribir. Necesito silencio. Silencio absoluto», reveló. Esa sería su principal manía ya que afirma que, por lo demás, es una escritora normal que no tiene ninguna costumbre especial.

«Busco la inspiración en la botella… de agua»

A lo largo de la historia de la literatura no han sido ni uno ni dos, sino unos cuantos, los que han buscado inspiración en el fondo de una botella de alcohol. Tenemos ejemplos muy ilustres como Hemingway o Poe. Curioseada sobre si había, más allá de los recuerdos o las experiencias personales vividas y leídas, buscado la inspiración de algún modo especial y expuesto el ejemplo de la famosa botella, asintió divertida y entre risas específico que la botella era de agua. El resto lo dejaba, en todo caso, para las celebraciones.

Humor de sonrisa

El humor forma parte fundamental de su novela, pero es un humor, llamado por ella misma, de sonrisa. «No es de carcajada. Es el que tenemos en la vida cotidiana. Mis personajes son personas normales que lo pasan mal, pero que también tiene momentos en los que se divierten y se ríen. Ese es el humor de la novela. Un humor corriente de sonrisa. Como el de todos nosotros».

«Todos me comparan con Gracia, pero yo soy más parecida a…»

Durante las entrevistas y presentaciones de Lo que callan los muertos, son muchos los  que le han preguntado a Ana Lena sobre su parecido con los personajes que aparecen en la novela y, sobre todo, cuáles son los rasgos que la asemejan con la protagonista principal, Gracia San Sebastián. Lo curioso es que ella no se parece a Gracia. «Los que me conocen de verdad y han leído el libro, me dicen: ¡Eres como Bárbara! Ella, la hermana de Gracia, tal vez sea la que más rasgos tenga de mí. Será por sus encantos», y se ríe a sabiendas de que se trata de uno de los personajes más bruscos del libro.

Más novelas

Ya hay una segunda novela que pronto saldrá al mercado (Un asesino se esconde en tu sombra) y una tercera en desarrollo, pero Ana Lena no quiere concretar un número determinado de entregas porque le gustaría que hubiera muchas. «No he pensado si será una trilogía o habrá más, pero me gustaría que hubiera tantas entregas como los lectores me pidan. Ellos son los que mandan».

 

 

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