El síndrome de Jerusalén (Juan Bolea)

Título: El síndrome de Jerusalén
Autor: Juan Bolea
Ediciones B (2016)

el-sindrome-de-jerusalenEl síndrome de Jerusalén es el primer libro que leo de Juan Bolea y me ha gustado. Una fina ironía bien hilada con un buen misterio y unos personajes a la altura. No será el último que lea. Habrá que seguirle la pista a su autor y, cómo no, a su protagonista principal, el detective Florián Falomir. Me ha gustado este hombre.

El síndrome de Jerusalén comienza cuando el detective Florián Falomir es contratado para esclarecer el robo de una talla de virgen que aparentemente no tiene ningún valor especial. La investigación, en apariencia sencilla, se irá complicando y el detective pronto se verá envuelto en una trama cuya clave podría estar en unos misteriosos sucesos de años atrás, cuando tres niños realizaron una serie de supuestos milagros tras una aparición mariana.

Las pistas que Falomir irá encontrando en el camino lo conducirán hasta la ciudad de Jerusalén, donde entrará en acción la inspectora Martina de Santo, el personaje fetiche de Juan Bolea.

Es una novela de intriga y misterio que esconde muchas sorpresas y donde se puede disfrutar de la maestría de Bolea a la hora de retorcer el argumento. Sus giros, muy bien elaborados, son apenas imperceptibles pues no chirrían o crujen, como a veces sucede cuando uno quiere impresionar al lector. No se aprecia el giro como tal, ya que se ve como algo natural que sorprende por lo que trae consigo en el devenir de la historia, y no porque no encaje o lo haga a regañadientes. Es de agradecer.

Se lee con mucha facilidad, pues dura muy poco en tus manos. Empiezas y, sin darte apenas cuenta, ya estás en la parte final. Se debe a la sencillez de su prosa y la naturalidad con la que el autor, como ya os he dicho, nos presenta la historia, los personajes, los giros, etc. Todo a un buen ritmo que no decae y que va creciendo como lo hace la novela. Es fresca y divertida, y eso facilita avanzar con gusto por la trama.

Florián Falomir, ese gran personaje tan bien construido por Bolea y que tiene la habilidad, además, de caer bien nada más conocerlo, es el encargado de llevar el peso de la narración, utilizando la primera persona, lo que siempre acerca la historia y el personaje al lector. Es un acierto. Al mismo tiempo, ver a través de los ojos del detective, no faltos de cierto sarcasmo y humor, lo que ocurre a su alrededor hace que la historia cobre una vida diferente. Es más propincua y más real.

En definitiva, El síndrome de Jerusalén es una buena novela a tener muy en cuenta donde paseamos por sus páginas desentrañando una historia y unos personajes que te llevarán sin problemas a un final… No os diré nada del final.  A leer toca.

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