Tras las palabras escritas en novelas, relatos, poesías y otros textos, hay otras que se ocultan al lector. El escritor, cuando enfrenta la escritura, con la historia en su cabeza, va, poco a poco, construyendo un mundo que para él es cercano, palmario, pero que nunca, por mucho que quiera, podrá transmitir al lector de forma completa. Puede parecer un desacierto, pero en realidad es una consecuencia lógica de la construcción de una historia.

Pensad, por ejemplo, en un personaje importante de una novela. Debéis saber, los que nos dedicamos a escribir lo tenemos muy asumido, que para el escritor ese personaje es, en cierto modo, parte de su ser. Me explico. Vive cada día con él e incluso sueña con él. Sabe cómo viste, cómo huele, lo que le gusta comer, los libros con los que disfruta o lo que piensa del amor. Datos importantes para crearlo y para darle vida, pero, una vez que es tan real en su mente como lo sería una persona, a la hora de presentarlo al lector, el escritor se calla cosas. Quizá no cuente cómo huele porque no es necesario para el desarrollo de la historia. Tampoco cómo anda o si, por ejemplo, es religioso, ya que no es escenario para el buen desarrollo de la trama; si bien, el escritor lo sabe porque el escritor lo sabe todo sobre ese personaje.

No es algo que se haga para dar más intriga a la historia o para obligar al lector a usar de forma constante su imaginación para cuadrar o rellenar huecos. Se trata, simplemente, de detalles que importan al escritor para perfilar el personaje y hacerlo real, pero que, después, en el papel, no son necesarios para el lector.

Y no solo ocurre con personajes, también con escenarios, hechos, ambientes, etc. En todas las distintas partes que componen una historia, el escritor siempre sabrá más que el lector, pero calla sabedor de que algunos de los detalles que ha ideado son importantes solo para él y no para el lector. Es consciente (debería) de que si coloca todos esos datos en la historia, esta se convertirá en una larga lectura colmada de elementos que, en lugar de enriquecer el texto, en demasiadas ocasiones, lo estropearán. Por eso es importante saber que no todo lo que el escritor conoce aparece en el papel, puesto que un buen escritor sabe callar.

1 Comment on “Lo que el escritor calla cuando escribe

  1. Hola Verónica. Es la primera vez que visito tu blog y me ha gustado esta entrada porque soy pintora, ahora también escribo, y pintando pasa algo similar. Tienes que elegir que mostrar y que no en beneficio de que el conjunto de lo expresado cumpla su función. Sigo leyendote, Sonia

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