La España que no habla español

Este caluroso verano, que por fin ha pasado, estuve de vacaciones en un lugar de costa muy turístico, pero mucho. No sabía yo que lo era tanto. Se trata de Palma de Mallorca, una ciudad abarrotada de turistas extranjeros, sobre todo alemanes, que parecían, en muchos casos, manadas en busca de la mejor tienda, la mejor sombrilla, la mejor terraza, etc. Y no estoy exagerando en absoluto. Lo juro. Había tantos turistas, pero tantos, que a veces uno tenía la sensación de estar en otro país distinto al propio.

El caso es que deambulando por las saturadas calles de la capital, esquivando visitantes, excursionistas, viajeros, exploradores y demás veraneantes, me di cuenta de que en muchos establecimientos se necesitaba personal. Vale. Nada raro a priori. Muchos turistas significan más trabajo. Pero ojo. No es oro todo lo que reluce porque esos anuncios esconden una realidad que todos, de un modo u otro, estamos dejando pasar y que perjudica, y mucho, a nuestro idioma. Me explico. Los carteles pedían empleados con conocimientos de español, inglés y también, ahí radica lo curioso del asunto, alemán.alemán

No estoy en contra del aprendizaje de otros idiomas al margen del propio. Por supuesto que no. Tampoco del conocimiento de varios, pero sí me llama la atención que nosotros, españolitos, tengamos que saber no solo inglés, considerado el idioma universal para comunicarse entre personas de distintos lugares del mundo, sino también alemán para atender las necesidades y peticiones de esa parte del planeta.

Pongamos un ejemplo para que se entienda mejor mi sorpresa al leer estos carteles y cierta mala leche que me entró al verlos repetidos por doquier.

Para trabajar en una tienda de ropa de Palma de Mallorca, una dependienta, que cobrará bastante poco (el convenio de este sector es uno de los peores de España), debe saber español, inglés, alemánse valorarán además otros idiomas; deduzco que el balear- y trabajar de sol a sol atendiendo a la marabunta, porque lo son, de turistas extranjeros que llegan a las islas deseosos de gastar dinero. Y dinero gastan. ¡Vaya si lo gastan! Por voluntad propia o por los elevados precios de las cosas “pensadas” para veraneantes. El autobús de línea, sin ir más lejos, si no eres residente, cuesta 1,50 euros el viaje. Y así, un sinfín de cosas más, pero ese es otro asunto. Hablar del posible “Morir de éxito” de las islas daría para una tesis.turismo

El caso es que, volviendo al tema que nos ocupa, si yo supiera tantos idiomas como los que se piden, no sé si trabajaría de dependienta o me iría a Bruselas de traductora a ver si me pagan más.

A margen de los justo o injusto del sueldo y condiciones de este sector, lo que subyace es que tenemos que saber alemán para atender a los alemanes. Bien, pues no me parece correcto. Así es. Lo admito. ¿Puedo viajar yo a Alemania y ser atendida en español? ¿Me van a hablar en mi propia lengua cuando entre en una tienda a comprar ropa? Si es así, me callo. Pero lo dudo. Además, ¿para que hemos aprendido inglés durante años? Para que ahora vayas a buscar un puesto de trabajo y te digan que no, que no es suficiente.

Algunos me dirán que se debe a que el turista alemán es el más numeroso de la isla y sí, es así, pero ¿y si mañana empiezan a venir japoneses en masa? Entonces, ¿qué hacemos? ¿Nos ponemos a aprender japonés? Se supone que la idea de que todos tuviéramos conocimientos de inglés era para salvar precisamente situaciones así.espanol2

Quizá mi mala opinión al respecto, voy a confesar, esté influida por el hecho de que desde que desembarqué del avión en el aeropuerto de Palma, todos me hablaban en alemán porque me confundían con una. Me hablaban en alemán incluso después de decir que no les entendía. Daba igual. Rubia, colorada por el sol y ojos claros, pues alemán al canto.

Puede ser que eso contribuya en mi sentir sobre el asunto, pero no puedo evitar pensar que somos demasiado “serviciales”. Arrinconamos nuestro idioma y lo hacemos de tal forma que puede parecer hasta normal.

En fin… Somos así.

 

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Un pensamiento en “La España que no habla español

  1. sí, si que tienes razón, el español hombre y mujer por regla general es exagerado, entra en lo que llaman que viene de fábrica. Nos dejamos dar por el trasero, sea por el dinero o porque parece ser conveniente. Vivo cerca de un puesto de Cáritas, y vale, esa gente de los pañuelos sobre sus hombros y cabezas tendrán muchas necesidades, solo lo dudo cuando veo cómo cargan sus coches y veo las marcas… El mío (Ford Fiesta, año 1995) está que apenas pasa la ITV, pero no me puedo permitir otro… En los colegios, ellos tienen libros gratis, mis nietos no… Tu artículo, querida Verónica, iba de otra cosa, vale. Pero las idiosincrasias de cada país se reflejan por doquier. Hala, a aprender alemán, why not?

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