Errores repetidos. Errores aceptados

Las vacaciones, para muchos, se acaban y toca volver a la normalidad. Con la llegada de la vida postvacacional, las ciudades y pueblos vuelven a su actividad diaria y pronto dejaremos de ver en los escaparates de comercios, tiendas o restaurantes, esos carteles en los que se nos informa del tiempo que estos establecimientos van a estar de fiesta.

Son anuncios a los que nos hemos acostumbrado sin fijarnos, muchas veces, qué es lo que se nos dice en ellos de verdad. No prestamos atención nosotros y tampoco, tras lo visto este verano, aquellos que los escriben. Me explico.

Todo empezó a principios de julio cuando paseando por una de las avenidas principales de la ciudad donde vivo, un cartel en la puerta de un establecimiento llamó mi atención. Y lo hizo no por anunciarme los días en los que estaría cerrado. Tampoco fue por su colorido, letra o forma. No. Fue otra cosa bien distinta que se repitió en agosto (de ahí la foto que a continuación os pongo) y septiembre. Lo que me hizo pararme y leerlo más de una vez fue la coletilla en la que se decía: «ambos inclusive».

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Me pareció que algo chirriaba en el cartel, que algo fallaba, ya que yo hubiera puesto incluidos y no inclusive, así que lo consulté. Y mi sorpresa fue grande al darme cuenta de que había muchas páginas dedicadas a dar explicación a esta duda. No hacía falta navegar demasiado para encontrar la solución y darse cuenta de que, en efecto, el uso del adverbio inclusive en este tipo de carteles está casi siempre mal empleado.

El significado del adverbio inclusive es “incluyendo el último objeto nombrado” por lo que su uso en anuncios tipo «Cerrado por vacaciones del 1 al 15 de julio, ambos inclusive», es incorrecto.

Se entiende que se quiere decir que están incluidos, dentro de esos días de fiesta, el 1 y el 15 por lo que lo correcto sería: «Cerrado por vacaciones del 1 al 15 de julio, ambos incluidos».

El caso es que a pesar de lo sencillo que resulta buscar cuál es la forma correcta de escribirlo, durante el verano me he dado cuenta de que eran muchos, muchísimos, quienes lo hacían mal. ¿Por qué? Me imagino que se trata de un efecto contagio. Un error repetido que se convierte al final en un error aceptado e incluso deja de ser un error.

Si el de la tienda de al lado lo ha puesto así, pues yo también. No vaya a ser que él sepa lo que hace y yo quede como un pardillo. El resultado es que, salvo muy pocas excepciones, casi todos acaban poniéndolo mal.

No todos debemos saber de todo y errar es humano, no seré yo quien diga lo contrario, pero sí considero que existe cierta dejadez en todo esto. Las excusas, miles, me dirán que eso no es lo importante. Lo es la calidad de lo que ese comercio vende o deja de vender. También los habrá que me aseguren que se entiende perfectamente aunque esté mal escrito y me llamarán tiquismiquis. Vale, quizá lo sea, pero ¿no sería mejor escribirlo bien? ¿Acaso cuesta tanto?

Este es solo un ejemplo de un error repetido que acaba considerándose un no error y que, además, si uno se atreve a corregirlo, será mirado mal y considerado un raro, pues para muchos no es importante. ¿Lo es?

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