El trabajo que no se ve cuando se escribe

HuevoEl otro día, charlando con un amigo de esto y de aquello, acabamos hablando de que cuando uno se dedica a esto de escribir, hay mucho de su trabajo y esfuerzo que permanece siempre oculto. No se ve y por eso no se valora.

No penséis que se trata de una entrada quejica en la que me voy a poner a protestar sobre lo injusto que es el mundo literario, que lo es, o sobre lo mal valorado que está el oficio, que también. No va de eso. Quiero tan sólo dejar constancia de todo ese otro trabajo que un escritor también hace cuando se pone cada día delante del ordenador o de un papel a crear magia y que, por lo general, suele pasar desapercibido.

Cuando uno escribe, no sólo escribe. También investiga. Va por aquí y por allí haciendo preguntas, recabando información, obteniendo respuestas para que sus tramas y sus personajes, su ambientación y su decorado sean coherentes y atractivos. Reales o ficticios, pero que tengan sentido. No se acomoda delante del ordenador y toda la información le viene a la cabeza como por ciencia infusa. Eso estaría muy bien, pero no ocurre así.

LupaUn escritor, por mucho que lea, se informe o conozca, no es una enciclopedia y no sabe de todo. Por ejemplo, yo hace poco estuve en el Anatómico Forense de Logroño haciendo mil y una preguntas. No domino la medicina legal. También fui al cementerio municipal para ver panteones. Tampoco tengo conocimientos extensos de arquitectura mortuoria. Sé como la mayoría. Nada más.

Investigar lleva, a veces, más tiempo que la propia escritura ya que mientras se escribe, se sigue investigando. Uno nunca deja de aprender.

Cuando la novela se termina, cuando se pone el punto y final tras horas y horas y más horas de faena, el trabajo no ha acabado. Ni mucho menos. Entonces llega una de las partes que a mí, particularmente, más quebraderos de cabeza me da: la revisión.

Uno revisa su obra, la lee, le cambia esto y aquello, la vuelve a leer, la repasa de nuevo, vuelve a modificar alguna cosa, corrige palabas, párrafos, expresiones… En definitiva, un verdadero rollo, hay que ser realistas, porque uno también se cansa de leer y releer mil veces lo mismo, por mucho que sea su pequeña obra de arte mimada. Además, los escritores somos, en general, muy críticos con nosotros mismos y en esta fase es en la que tendemos a modificar incluso capítulos enteros para mejorar la obra.

Pero la revisión es fundamental y hay que hacerla, cueste lo que cueste.

CorregirEs primordial ya que es donde te das cuenta de tus fallos o despistes. Donde puedes saber si todo cuadra como debe o te has dejado algún cabo suelto, y son bastantes las veces en las que esto ocurre. Sin querer y sin darte cuenta, pero ahí están taladrando tu cerebro de forma insistente hasta que los arregles. Y éste es el momento de hacerlo. De ahí su importancia, a pesar de su pesadez.

La corrección, si cuentas con alguien que te ayude, se hace más llevadera, pero también tiene lo suyo. Se tarda mucho tiempo y es trascendental para que la novela quede perfecta.

Una vez hecho todo esto, que a veces lleva más tiempo que escribir la obra en sí, todavía queda mucho por hacer, pues el camino de la novela acaba de empezar.

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5 pensamientos en “El trabajo que no se ve cuando se escribe

  1. Tal y como lo describes así es, son muchas las fases que componen una obra, y ese trabajo que sólo ve el escritor resulta fundamental…. un cordial saludo.

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  2. No deja de ser apasionante y envidiable vuestra capacidad para escribir un libro, a mí ya me gustaría! Os admiro por el gran trabajo que hacéis, sea visto o no visto; y después tiene que resultar tan gratificante el pensar que habéis hecho pasar tan buenos ratos a personas que como yo leo esos libros!
    En definitiva, ese debe ser el trabajo de un buen escritor para que luego su novela, o libro guste y no sea rechazado.
    Es mi humilde opinión…… Rosa

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    • Hola Rosa.
      Gracias por leer y comentar el blog.
      La verdad es que sí, que, aunque sea un trabajo duro, es muy apasionante. Inventar historias, darles forma y ver cómo, poco a poco, van cobrando vida te crea una sensación extraordinaria. Y gratificante también. Saber que ha sido disfrutada, un premio.
      Un saludo.

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  3. Pingback: ¿Cuánto dinero cuesta publicar un libro? | El jardín del sur

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