Editar, coeditar y autoeditar

¿Qué hago?Llevo mucho tiempo dándole vueltas a este tema y he creído conveniente aclarar algunas dudas que surgen cuando uno se plantea estas distintas formas de publicar una obra.

Todos sabemos lo complicado que resulta publicar de forma convencional con una editorial siendo un escritor novel y desconocido (mi manuscrito llega a una editorial, les gusta, se interesan, negociamos, firmamos un contrato y el libro ve la luz respaldado por toda la maquinaría de la editorial como publicistas, comerciales, distribuidores, etc.).  Es complicado y a veces, llega a ser imposible. Por ello, hoy en día, en el mercado se han creado alternativas a una manera tradicional de edición: la autoedición y la coedición. Pero ojo. No es oro todo lo que reluce.

La autoedición o la coedición se venden como una manera de poner en circulación tu obra sin la necesidad de ir llamando puerta por puerta y ver cómo te la van cerrando en las narices cada vez que presentas un manuscrito a una editorial, llamémosla, tradicional.  Tú te financias por completo la edición de X ejemplares o la cofinancias con una editorial, normalmente, pequeña.  Y aquí es donde uno debe tener cuidado y fijarse bien. A veces, no son editoriales sino imprentas que amplían su negocio con esta nueva forma de editar libros. Por eso hay que tener precaución porque las imprentas no son editoriales; no se dedican, en principio, a publicar libros por su cuenta y a distribuirlos, venderlos, etc. Su misión es otra.

Cuando uno consigue que una editorial se fije en él y le edite su obra, es la propia editorial quien corre con todos los gastos. Se ocupa de la corrección del libro, la maquetación, las ilustraciones si las tuviera, la portada, obtener el ISBN y, por supuesto y muy importante, de la distribución y publicidad. Hay que tener en cuenta  que son ellos quienes han invertido dinero en ti y que lo que quieren es que tu obra sea lo más rentable posible. La intentarán vender en todas las librerías que puedan, te publicitarán mediante notas de prensa, entrevistas en medios de comunicación, firmas de libros, etc. Deben recuperar el dinero invertido. Nunca olvidemos que la literatura es su negocio.

Ahora bien, qué pasa si has sido tú el que lo ha pagado todo (autoedición). Pues que tendrás que ser tú el que se encargue de mover tu obra por el mundo. La editorial no ha invertido dinero por lo que no tiene que recuperar nada. Te ayudará, pues su nombre va en la portada, pero no del modo que esperas. Si se tratara de una imprenta que te ha dado ese servicio, olvídate. Entonces sí que estás sólo.

Con la coedición sucede parecido. Tú has financiado una parte (normalmente del 50 al 70% del coste de edición) y la editorial pondrá el resto. Eso significa que te apoyarán y te ayudarán, pero ojo, puede ocurrir y, de hecho ocurre, que en cuanto recuperen su parte, estarás igual de solo que en la autoedición.

Otro dato a tener en cuenta, sobre todo en el caso de la autoedición, es que no suele contar con el aval tradicional de editores o agentes literarios que se han interesado en publicar tu obra porque la consideran buena. En la autoedición, el libro se publica porque tú lo has pagado. Ése es el aval: tu dinero. Por eso, serán muchos los distribuidores que no querrán saber nada de ti ni de tu obra y las librerías que directamente te cierren sus estantes. Y lo entiendo. Seamos realistas. Si yo tuviera un negocio de venta de libros, no me arriesgaría a poner en mi escaparate la obra de un total desconocido con el único aval de haber sido él quien la ha editado. No lo conozco, no tengo tiempo para leer todo lo que me llega y nadie me asegura, salvo el autor, que se trata de una buena obra. Seguramente, y lo sé, con este método, pagan justos por pecadores, pero la literatura, nos guste o no, es un negocio.

A estos peros que le pongo a la autoedición y coedición hay que añadir la cantidad de dinero a invertir. Son cantidades que, con los tiempos que corren, resultan astronómicas. En el siguiente cuadro podréis ver una oferta de coedición que me llegó hace unos meses y ver la cantidad de dinero a pagar, el número de ejemplares, etc. Esta oferta incluye, pagando unos pluses, otros servicios como la creación de un tráiler book y la edición digital del libro.

PROPUESTA

Yo, sinceramente, no me puedo permitir pagar esa cantidad de dinero. Además, en el caso de la autoedición, antes de pagar y arriesgarme  no sólo a que no me hagan ningún caso distribuidores y lugares de venta, sino también a perder el dinero que no tengo, optaría por la autoedición digital. Prefiero autoeditarme digitalmente de forma gratuita a través de las diferentes plataformas que existen y publicitarme por mi cuenta. Si sale mal, por lo menos no  habré perdido un montón de dinero. Y si sale bien, a sonreír y seguir.

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