Dolor de ojos

Hace ya tiempo que sabemos que, por desgracia, cada vez se lee menos de una forma tradicional, pero también es cierto que cada vez se lee más de otras maneras. Hoy en día, centramos gran parte de nuestra atención de lectura en las redes sociales, blogs, páginas web, etc. Ciertamente, es otra forma de leer que debería de acercar la ortografía y la gramática de nuestro maravilloso lenguaje a los ávidos de conocimiento, pero no es así.ojo

Es cierto que, muchas veces, este tipo de lenguaje virtual es rápido e inmediato y por ello más proclive a los errores. No obstante eso no debería de estar reñido con la calidad. Todos sabemos que cuando leemos, siempre ha sido así y lo seguirá siendo, nuestra capacidad verbal aumenta. Nuestro conocimiento de nuevas palabras y nuevas expresiones se enriquece. Comprendemos mejor, leemos mejor y, por supuesto, escribimos mejor. Esto también nos ayuda a expresarnos apropiadamente de acuerdo a las circunstancias y a tener mayor agilidad mental a la hora de procesar conversaciones o de entablarlas. Desgraciadamente, de un tiempo esta parte, estos parámetros de los que hablo, sí se están cumpliendo en las redes sociales, pero en contra de nuestro lenguaje.

No me refiero a las abreviaturas, en su mayor parte mal hechas, pero sobre las que todos pecamos. Me refiero a fallos tan garrafales que hacen verdadero daño a la vista. Presumimos del castellano como una de las lenguas más habladas y más ricas, pero lo olvidamos completamente cuando nuestras manos se colocan en el teclado para escribir a toda velocidad por la red. Así, nos estamos empezando a habituar a leer cosas como: Ola* (en lugar de Hola); aver*, haver*, aber* (en lugar de a ver o el verbo haber); voy ha* la calle (en lugar de a la calle); ace* calor (en vez de hace calor) y un sinfín de fallos más. De las tildes no voy a decir nada porque su extravío es contante. Hay quien no sabe ni que existen.

Teniendo en cuenta que, como he dicho antes, nuestra mente aprende mucho de lo que lee, leyendo aberraciones lingüísticas, lo único que estamos provocando y consiguiendo es que, al final, la gente realmente piense que la ola del mar es con la que se saluda, que no hay diferencia entre el verbo ver y el haber, y que da lo mismo acer* que hacer…

Fijaros en el siguiente texto: Ola ktal? Ace un dia jenial. Ayer fui haver a paula xra kme…*

Me diréis que no da dolor de ojos. Pues así escriben algunos de los que otros aprenden y repiten.

Dicho esto y teniendo en cuenta que esta entrada no pretende ser una clase de lengua ya que todos comentemos errores, todos (incluida yo), deberíamos poner un poco más de empeño en lo que escribimos. Al fin y al cabo, nuestra forma de expresarnos nos define y nos acerca o nos aleja de lo que realmente queremos llegar a ser.

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Un pensamiento en “Dolor de ojos

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